No hace falta ser médico o un profesional de la salud para salvar vidas. Por ello, saber de primeros auxilios es en muchas escuelas una asignatura obligatoria.

Lo cierto es que muchas de las muertes por atragantamiento podrían haber sido evitadas. Si hubieran sido socorridas por una persona con nociones básicas en primeros auxilios la mayoría de ellas no hubieran ocurrido. Tal y como afirman los expertos, el primer minuto es vital para salvar la vida a alguien.

¿Quieres saber más? Sigue leyendo, en este post te contamos cuáles son los primeros pasos a realizar en una situación como esta. Pero si además buscas una formación profesional, echa un vistazo a nuestro Curso de Primeros Auxilios.

Guía básica en primeros auxilios

Suele pasar que cuando nos encontramos en una situación así, de máxima atención, nos ponemos nerviosos y no sabemos cómo actuar. Pero debemos ser conscientes que si actuamos con rapidez podemos salvar la vida a una persona. En ese caso, ¿cuales son los pasos a seguir?

Analiza la situación y después actúa

Del mismo modo que es importante saber de primeros auxilios, también es clave que sepamos ver los riesgos de la situación antes de proceder. ¿El accidentado se encuentra en medio de la vía?, ¿está rodeado de algún objeto que amenace a su integridad?, ¿cuánta gente hay alrededor de él o de ella?

Preguntas como éstas son las que uno debe formularse para actuar y asistirle lo mejor posible. Una vez tengamos clara cuál es la situación, intervenimos.

Protocolo de primeros auxilios

Presta atención a lo siguientes consejos. Pueden ayudarte a manejar una situación a la que pocos estamos acostumbrados.

  • Dada las difíciles circunstancias, no pierdas los nervios. Con la mente calmada es mucho más fácil tomar decisiones.
  • No muevas a la persona si no es necesario. Realiza la asistencia y espera a que llegue el equipo médico en el lugar del accidente.
  • Se recomienda no darle de beber, comer o medicamentos de cualquier tipo a la persona asistida.
  • Es clave mantener la temperatura de su cuerpo estable y conservar su calor corporal.
  • En caso que sea posible, procura tranquilizar al herido.
  • Si te encuentras en una circunstancia así y no estás preparado para actuar, es mejor que te abstengas.