Pocas veces se habla de la tanatopraxia y la tanatoestética. Para muchos puede ser una profesión incluso casi desconocida, tratar con la muerte cada día puede resultar difícil. Sin embargo para estos profesionales no deja de ser un trabajo como cualquier otro. Un oficio que dicho sea de paso, es uno de los más estables del mercado laboral.

En el post de hoy hablaremos sobre el trabajo de estos técnicos, en qué consiste y cuál es su función. Si te interesa el tema, puedes aprender más y formarte profesionalmente con nuestro curso especializado Técnico en Tanatoestética + Curso de Restauración y Reconstrucción de Cadáveres.

Tanatopraxia y tanatoestética

La tanatopraxia y la tanatoestética son el conjunto de técnicas que tratan de mejorar la presencia de las personas difuntas. Aunque algunos profesionales separan la tanatoestética de la tanatopraxia, en la mayoría de los casos las realiza el mismo tanatopractor.

La tanatopraxia consiste en limpiar el cuerpo del fallecido mediante la aplicación de diferentes técnicas para su conservación, restauración y reconstrucción. Mientras que la tanatoestética consiste en maquillar y peinar a estas personas. Por ello, se considera que la tanatoestética se incluye dentro de las técnicas de la tanatopraxia.

Por otro lado, estas técnicas deben hacerse respetando las costumbres religiosas de los familiares, para no causarles ningún impacto traumático. Además, es importante que estas intervenciones las realice una persona cualificada ya que deben cumplirse ciertas normas de higiene.

Tanatopractor, una profesión con futuro

No todas las personas son válidas para desempeñar estas tareas. Se trata de trabajar con personas difuntas, de modo que puede no ser plato de buen gusto para personas aprensivas. Sin embargo, cabe decir que es una de las profesiones más estables y mejor pagadas que existen. De media, el sueldo de un tanatopractor ronda los 1.700 y 2.100 euros mensuales.